Todos encontramos a faltar la adrelanina del circuito de Can Padró, era nuestra cita con las curvas, con el olor a frenos y a gasolina, en este reportaje hay una pequeña muestra de los "matreros racing", a mas de uno le asalta el recuerdo de aquel trompo inesperado, de aquella entrada en curva a todo gas y que no había manera de hacer derrapar al matrilla, o de aquel día de lluvia en que se debía de conducir con manos de seda y pies de plomo para no acabar en la cuneta., organizado siempre por nuestros amigos del Classic motor Club del Bages era un acontecimiento esperado, para terminar el día con el motor caliente, la barriga satisfecha con una buena comida y la compañía entrañable de todos los que ibamos. |